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Ya ha pasado más de un mes desde el desastre de la mina San José, en donde un grupo de mineros quedó atrapados tras un derrumbe, luego de 17 días de intensos esfuerzos por dar con su paradero salió la nota milagrosa: “estamos bien en el refugio, los 33.”
Tal vez, el año quiere marcar a todo Chile, ya que se ha visto con muchos acontecimientos que, a pesar de su negatividad, se salen airosos, como, por ejemplo, el terremoto o incluso el mundial de fútbol, de los cuales como nunca se ha visto nuestra capacidad de superar barreras.
Con los mineros ha pasado algo similar, ya que cuando estaban todos, incluidos los familiares, perdiendo las esperanzas de encontrarlos con vida, aparecen sanos y salvo (dentro de los que se puede, claro). Todo Chile se alegró, porque cada día los medios de comunicación daban a conocer que las sondas no llegaban o que pasaba una u otra cosa.
Luego comenzaron las falsas esperanzas, los mineros estaban vivos y toda la prensa estaba en la mina San José esperando noticias, mostrando imágenes de esas familias felices y llenas de alegría por la noticia, obviamente ocuparon el recurso del papelito millones de veces como suele suceder en estos casos.
Pero, luego comenzó la mala racha, como los temblores que de una u otra manera afectaba al trabajo de las sondas, pero esto fue sólo el pelo de la cola, ya que, como buen chilena comenzaron a desaparecer partes de las máquinas del lugar, o sea… ¡quién puede ir a robar eso! Estas cosas ocurren en nuestro querido Chilito. Será la mala calidad de algunas personas que ocurre esto o se está aplicando la famosa Ley de Murphy.
Con tres sondas trabajando para tratar de avanzar rápidamente, se han tenido bastantes improvistos, los cuales se han tratado de remediar, además de la desesperación de las familias porque quieren ver pronto a sus maridos, hijos y hermanos. Ahora ¿qué pasará con ellos cuando salgan? ¿Estarán preparados para el acoso mediático? Primero que todo obtendrán bastantes ganancias de esto, los medios de comunicación se pelearan una entrevista con los 33 seudos héroes de la mina San José.
Personalmente, no considero que estos mineros sean específicamente unos héroes, por el simple hecho que ellos sabían los riesgos que estaban corriendo al trabajar en ese lugar, sabían lo que tenían que hacer en caso de derrumbe, pero como siempre los medios de comunicación dieron su granito de arena para exagerar este derrumbe.
Ni con la ayuda de Farkas lograrán solucionar los problemas que se vendrán en el camino, además jamás se imaginaron estos 33 mineros que un 18 de septiembre lo pasarían debajo de la tierra, con empanadas selladas al vacío al igual que el poco de chicha que recibieron incómodamente a través de la sonda.
Sea una cosa o la otra, este rescate ha estado marcado por varios hechos que sinceramente todo Chile recordará, por uno o lo otro, ahora sólo queda esperar que estos trabajadores los saquen en noviembre.